Por: Licda. Andrea Toc

No sé si lo has experimentado, pero barrer muy bien tu cuarto, ordenar tu ropa o cambiar la ubicación de tus muebles, puede ponerte de buen humor.

Es muy curioso y esto es porque tu entorno contribuye e influye en tu estado de ánimo. ¿Qué pasa cuando recibes tus clases en un espacio desordenado? Ni siquiera te dan ganas de tomar nota porque no sabes dónde buscar tus cuadernos, ni tus lapiceros.

Lo mismo pasa cuando no arreglas tu cama, cuando quieres dormir te sientes incómodo y no descansas lo suficiente porque no atraviesas por ese proceso de elegir tus frazadas o tu almohada.

Puedes ordenar tantas cosas en tu vida y lo mejor es empezar por tus cosas, si vas a guardar algo, empácalo con amor, si lo envuelves en prensa asegúrate de que esta no tenga alguna mala noticia, porque la energía se atrae. Si vas a regalar algo, regálalo con amor y a alguien que lo aprecie.

Ordena tus cosas y también tu vida.

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