Su mandato no estuvo exento de sobresaltos, pero su propio balance es positivo.

(Por Celia María Morales Orellana/XG)

 

Álvaro Colom Caballeros, Un Visionario que disfruto el poder aún en la Crisis  

Cuando ya había escogido entrevistarle dudé. Pensé que había escogido a alguien que no usaría su tiempo para conversar con una incipiente universitaria. Esa idea, junto a mis nervios, fueron desapareciendo desde que me recibió en su oficina en zona 14. La conversación duró casi una hora. Yo iba preparada para quince minutos, pero su estilo ameno e inspirador me hizo tomar el tiempo del que él dispusiera. Al final me respondió todo. Desde sus expectativas como candidato hasta sus lecciones luego de cinco años de haber dejado Casa Presidencial.

En medio de la conversación sonó varias veces el aviso de mensaje o correo en su teléfono, pero ni siquiera lo volteó a ver. Su mirada siempre estuvo atenta a lo que yo le preguntaba. Y su amabilidad se mezclaba con su honestidad ante algunas preguntas que yo sabía que podrían ser incómodas.

Comenzó por contarme su interés por compartir su experiencia con las nuevas generaciones, y en ese ambiente le hice la primera pregunta:

¿Cómo miraba usted a Guatemala siendo candidato a la presidencia?
Siempre fue mi preocupación la solidez de los partidos políticos, la generación de nuevos liderazgos, la formación política, aunque mi gobierno sí la tuvo con el tiempo se fue devaluando. La parte política del país es la que necesita una reingeniería total. Siempre he valorado la solidez económica del sistema guatemalteco, con la preocupación de la desigualdad se tiene que invertir mucho tiempo y recursos para que esa desigualdad se reduzca. Veo con mucha preocupación que todo lo que se había mejorado… la cobertura educativa en los niveles básico y diversificado… con el Partido Patriota se fue para atrás.

En mi presidencia se logró reducir sustantivamente la pobreza en 10 departamentos se logró disminuir sustantivamente los indicadores de desnutrición, la mortalidad materna, porque le dimos prioridad al tema social, que creo es la forma de reducir la desigualdad. Fue una de las áreas en la que íbamos muy bien preparados casi todo el equipo.

¿Cómo se sintió cuando lo nombraron Presidente de Guatemala?
Son sensaciones únicas (suspira y sonríe), recuerdo que como 15 minutos antes que el Tribunal lo confirmara, tuve una sensación única, yo te diría que casi indescriptible al igual que el día que se toma posesión.

“Cuando te estén poniendo la banda vas a sentir que te ponen un mecapal bien pesado”

Cuando tomó posesión el Presidente Morales yo le mandé un mensaje: “Presidente hoy es el día más importante de tu carrera política, te pasará por tu cerebro toda la vida y cuando te estén poniendo la banda vas a sentir que te ponen un mecapal bien pesado, solo preocúpate de entregarlo más liviano, feliz día.” Lo leyó entre el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias y el recorrido hacia Palacio Nacional de la Cultura, y sólo me puso: “así fue, así fue”. Porque son dos momentos muy importantes cuando te llaman y te dicen que ganaste y cuando te ponen la banda. Realmente si uno es responsable siente que es un gran peso.

¿En qué cambió su visión de candidato a presidente?
Yo fui muy necio desde que formamos el partido, quería evitar llegar al gobierno sin un plan. Creo que el nuestro ha sido el único plan de gobierno que se hizo antes y se fue cumpliendo. Ahí se fortalecería la no reelección de alcaldes ni diputados, porque creo que parte de todo el caos que estamos viendo ahora se debe a eso. Soy una persona más de diálogo y de entendimiento, pero creo que me faltó energía para hacer ese cambio que te estoy diciendo.

Críticas hacia su gobierno

¿Cómo lidió con las críticas?
Creo que solo una vez perdí los estribos con Yuri Melini (ambientalista), pues le dije que era un eco histérico, fue la única vez. Tuve una muy buena Secretaría de Comunicación Social, que honestamente era un gran apoyo no sólo en su trabajo sino en aconsejar al presidente, porque en la presidencia todos los días se toman decisiones. Si uno no tiene un buen equipo de comunicación uno se mete en problemas. Yo siempre he creído que la comunicación como un medio de paz.

 Yo aprendí a ser comunicador haciéndolo y yo creo que esto mentalmente lo prepara a uno para no tener hígado porque si no entonces si uno la riega se pueden cometer errores que pueden afectar a un montón de gente. Un presidente no se puede dar el lujo de sentirse cansado, de estar ocupado. Si el presidente se queja, todo su gabinete se queja y en lo positivo igual, si el presidente sabe a dónde va.

¿Qué momentos fueron los más críticos en cuanto a su imagen?
Se pone serio y responde como viendo al pasado, y luego de un breve silencio dice: El caso Rosenberg, pero estaba seguro que yo tenía la verdad. También fue complicado la emergencia del volcán de Pacaya y luego el Ágata, pero siempre se contó con la ayuda del equipo de trabajo.

“Estaba seguro que yo tenía la verdad”

¿Cómo ex presidente como analiza usted los hechos del 15 de abril del 2015 a la fecha, con relación a las manifestaciones ciudadanas?
Soy el único presidente que apoyó a la CICIG. Vi casi todas las manifestaciones por la televisión y lo que me llamó la atención es que yo no veía a la población desde hace mucho, a mí me impresionaba ver a la abuela, hijo y nieto yendo a las manifestaciones. Creo que fue un movimiento ciudadano genuino, con el único punto que faltaron cabezas honorables, que pudieran darle consistencia a algo tan lindo como fue eso, porque ya se murió.

Ahora medio despertó con la tragedia de Hogar Seguro. La lucha contra la corrupción debe seguir. Dentro de los análisis que he hecho digo que ahorita hay un montón de elementos que no se deberían dejar pasar. Los hechos del 15, son un gran ejemplo.

La separación de poderes es fundamental. Cada centavo que se roban se lo quitan a un niño, y con eso no estoy exculpando a mi gobierno, debe haber habido corrupción, pero los casos dudosos que agarramos le dimos su seguimiento, aunque fueran ministros. Mario Taracena hizo un gran trabajo y creo que lo ha hecho hasta ahora. De los tres poderes (del Estado), después de todo lo del caso La Línea, el Organismo Judicial con el sistema de justicia, ha sido el más fortalecido por el trabajo del MP y CICIG, pero aún falta.

¿Qué consejo le daría usted a un periodista que cubre los temas del Organismo Ejecutivo?
Debe ser muy estudioso de cada cosa que va a investigar, informarse bien, no tomar partido, aunque para un periodista debe de ser muy complicado eso es muy importante, no tomar partido.

SU BALANCE EN LA PRESIDENCIA

¿Cuál es su balance personal de su experiencia siendo Presidente de la República?
Más positivo que negativo, fue un gran privilegio un honor, donde nombré gente del partido, tuve problema por incapacidad, falta de visión.

La institucionalidad del Ejército se hicieron muchos cambios muy seguido y ellos dieron mucho apoyo, más del que yo me hubiera imaginado. Pero dicen que a un presidente se le juzga unos 10 años después de su salida y yo tuve la suerte que Otto Pérez fue quien siguió después de mí y mira como terminó. Así que la comparación inmediata me favorece. A éste (Jimmy Morales) a saber cómo le va.

Me arrepiento de no haberme opuesto a la candidatura de Sandra, creo que era una batalla perdida y yo no la vi y estoy seguro que si hubiéramos preparado a otro candidato hubiéramos ganado fácil. Teníamos gran apoyo en el área rural, recuérdate que yo soy el único presidente electo por el área rural, fui electo de una forma atípica.

“Al final de la Presidencia tu teléfono se queda en silencio”

Cometí el error de no prepararme para la sucesión. Al salir uno se va quedando solito. Al final de la Presidencia tu teléfono se queda en silencio. Te quedan pocos amigos, generalmente los que tenías antes. La lección más fue que se afianzó mucho mi espíritu de lealtad. Comprobé quienes eran leales y quiénes no. Me volví una poquito desconfiado, yo soy una persona muy confiada y mi gran problema en el gabinete es que todos eran buena onda y nunca me nació la malicia política.

La entrevista concluyó. Suspiró, sonrió y abrió los brazos como si hubiera sacado de su interior algunas ideas que no había compartía antes. Le pregunté si podía tomarle unas fotografías con mi celular y accedió amablemente.

Al salir de su oficina recordé que el actual Presidente Jimmy Morales dijo a unos niños que en Guatemala “cualquiera puede ser Presidente”, sin embargo al escuchar al expresidente Colom, me pareció que estuve frente a una persona que con todas sus fuerzas intentó hacer cambios en un país, donde la sociedad le teme precisamente a eso, a los cambios. En un país donde no cualquier puede ser Presidente.

Actualmente el ingeniero Álvaro Colom Caballeros se dedica a compartir sus experiencias, a dar conferencias internacionales y a darse un tiempo para sí mismo y disfrutar un poco de las memorias de un poder que estuvo en sus manos y que disfrutó aún en las crisis.

“Comprobé quienes eran leales y quiénes no”