Cuento El Motorista

Moto 4El Motorista

Lic. Roberto Alirio Martínez Ramírez

Poeta y escritor chiquimulteco

Autor del Libro La Profecía y Otros Cuentos

Catedrático Universitario de la USAC y UMG

A veces se nos ocurre comparar simbólicamente una cosa con otra. Ahora se me antoja comparar el transitar en moto con nuestra vida. El salir de nuestra casa es el nacimiento. La primera, es la infancia; la segunda, nuestra adolescencia; la tercera, la juventud y la cuarta la madurez de nuestra personalidad.

A veces en nuestro paso por la vida, vamos a una velocidad moderada, en forma serena, sin sobresaltos.

El retrovisor es muy importante: nos advierte de los peligros posteriores que se aproximan. Son como nuestros errores pasados. Una bicicleta o una moto, son nuestros pequeños errores. Un carro o un bus son nuestros errores más grandes. Un trailer, será nuestro mayor error. Si se acercan, debemos de hacernos a un lado y dejarlos que rebasen, sin perjudicarnos, pero siempre son un peligro.

Los vehículos que van adelante, son nuestros problemas y tropiezos que nos impiden avanzar en nuestra vida. Debemos rebasarlos prudentemente por la izquierda, porque si lo hacemos por la derecha, corremos el peligro que nos saque de nuestra ruta. En el semáforo, el amarillo, es nuestra identidad paterna, el verde es la esperanza en la mujer. El rojo simboliza nuestras pasiones.

Las curvas pueden constituir un peligro o una oportunidad para demostrar nuestra pericia. Las pendientes significan nuestros descensos morales, sociales o económicos. Las cuestas, el progreso, trabajo y triunfo. Las rectas son nuestra entereza, justicia, verdad, equilibrio y serenidad. Los baches y túmulos, son nuestro enojos, violencias y tristezas.

Los descansos son las distracciones. Y la llegada a nuestro destino, es la satisfacción de nuestro deber cumplido.

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